Vacío…

29 08 2009

Carla ese día se había preparado el café como cada mañana, dispuesta a recargar su pequeño cuerpo de tan sólo 1,56 cm., con la cafeína necesaria para afrontar la dura jornada de trabajo que hoy le esperaba.

Se repetía mientras las tostadas se quemaban en la sartén…-¿porqué habrá que hacer inventario los viernes?  Al final siempre termino dos horas más tarde y me apetece tanto llegar hoy a casa temprano, para arreglarme y ponerme mi vestido nuevo

Y mientras soñaba con lo guapa que estaría con los zapatos a juego que se había comprado la tarde anterior, para que cuando Alfredo pasara a recogerla ella estuviera hermosa y un poco más alta, el estómago ya se le había cerrado de los nervios de pensar en él, y menos mal porque las tostadas ya se habían convertido en negro carbón.

Carla siempre fue una mujer de esas que se enamoran con una mirada, y vivía con los pies en las nubes, ella así era feliz, y  aunque a veces sus castillos construidos en el aire se cayeran, siempre encontraba la manera de volver a construirlos. Tenía tanta fe en el amor, que a veces la gente incluida su mejor amiga Elena y su familia, no la entendían.

Aún así y aunque muchas veces incomprendida, ella era feliz viviendo cada día como si no tuviese un mañana, sin el miedo que se nos impone al sufrimiento.

Ese día la fortuna parece que decidió ponerse del lado de nuestra amiga, porque su jefa contenta con los resultados obtenidos por las ventas de la semana, decidió que el inventario se podía aplazar para la semana que viene.

Carla estaba tan contenta, que sin dudarlo llamó a su mejor amiga, Elena, que a diferencia de ella, era una mujer que ya no creía en el amor, porque había sufrido demasiadas veces los engaños de esos galanes de ojos verdes con sonrisa amplia, que te embaucan con sus palabras tiernas pero que a la más mínima complicación o cuando ya han logrado su objetivo principal, que es más físico que emocional, desaparecen sin decir adiós.

Elena ¡Que hoy no hay inventario!–  le cuenta Carla emocionada.

Me alegro por ti, ¿Qué necesitas?- pregunta Elena

A lo que Carla nerviosa responde –necesito que vengas a casa y me ayudes a arreglarme, que hoy por fin viene Alfredo a verme y quiero estar linda para cuando el llegue– le dice Carla.

Allí estaré, nos vemos a la seis, un beso– Le contesta Elena.

Carla no dejaba de mirar impaciente ese viejo y feo reloj de pared, que hoy parecía marcar los minutos a un ritmo más lento de lo habitual, o al menos eso era lo que Carla sentía cada vez que lo miraba, deseando que las manecillas por fin llegaran hasta las cuatro.

Din Don, Din Don… Por fin, el timbre anunciador de la libertad ha sonado y Carla que ya había cuadrado la caja y tenía su bolso a mano, se despide rápidamente de sus compañeras y rauda corre hacia su bicicleta azul con la que todos los días se va a su casa.

Cuando por fin llega, nota aún el olor a quemado de las tostadas del desayuno y se sonríe pensando que menos mal que con los nervios se le había quitado el hambre.

Positiva como pocas personas en el mundo, esta Carla y su manera tan peculiar de ver la  vida.

Las seis y Elena que no llega…- nerviosa dice en voz alta

Toc, Toc,

¿Carla, se puede?

Si claro, pasa Elena, que casi no llegas

Tranquila Carla, todo va a salir bien, aunque ya me conoces y sabes lo que opino de los hombres, Alfredo parece diferente, al menos lo parece

Gracias por apoyarme en esto Elena, estoy tan nerviosa

Pues tranquila, y vamos a arreglarte

Que si este zapato no que el color desentona, que si ese bolso es muy grande, que dejes ese sombrero en el armario… así se reían las dos entre una montaña de ropa y complementos de lo más variado, mientras con cada prenda que descartaban se iban contando las confidencias y los secretos que alguna de esas vestimentas encerraban.

Mientras Carla pensaba en que  si el vestido de tirantes rojos no seria demasiado provocador para una segunda cita…Elena sin querer encuentra una vieja camisa naranja  y en eso momento se calla y deja de reír.

Carla, la mira preocupada y le pregunta, –¿Qué ocurre Elena?

Y Elena con un profundo suspiro, le dice –nada Carla, no te preocupes, no es nada, hoy es tu noche especial y no voy a ser yo con mi pasado quien te la estropee

Carla deja sin dudarlo el vestido rojo de tirantes sobre la cama y corre a abrazar a su amiga Elena, y le susurra al oído:

si Alfredo no entiende que yo lo reciba en chándal porque no tuve tiempo de arreglarme debido a que mi mejor amiga me necesitaba, ya puede irse él solito por dónde ha venido

Y Elena se deshace en un mar de lágrimas y le cuenta la historia de la camisa naranja, una historia que nunca antes quiso contar porque de las muchas que vivió fue la más amarga.

Carla, una vez me enamoré con tanta intensidad y con tanta pasión, que creí haber perdido la cordura, y es él que era un desconocido, todo fue tan rápido, fue sin duda mi primer y mi único flechazo, porque hasta ese día yo no creí que ese tipo de amor existiera.

Él era un chico complejo y yo no estaba pasando un buen momento en mi vida, así que todo lo que estaba sintiendo me tenía saturada, tenía tanto miedo de estar confundiendo el amor que sentía por él, con la necesidad de llenar un espacio que estaba vacío en mi vida desde hace un tiempo,  así que al principio no sabía realmente si lo que estaba sintiendo por él era cierto o era fruto del momento que estaba viviendo, aunque para mi desgracia lo que sentía por el era muy cierto.

Quedamos un par de veces, y la verdad es que el tiempo cuando estábamos juntos se nos iba volando, entre risas, abrazos y besos… y bueno, ya sabes… si, una vez…

Después de aquello, me desperté echándolo tanto de menos, que me di cuenta de que no lo extrañaba por tristeza sino porque realmente lo quería, lo quería más de lo jamás reconoceré.

Y él nunca lo va saber, porque ese día lo llamé y le conté que todas las dudas que había tenido acerca de mis sentimientos hacia él ya se habían aclarado, reconocí que tenía miedo, pero no sólo de mí y de mis sentimientos, sino de él también porque, no lo conocía y tampoco me había dejado claro lo que él sentía por mi, si es que alguna vez llegó a sentir algo.

Le pedí que por favor me entendiera y que me perdonara si mis dudas lo habían herido,  y  ¿sabes cual fue su respuesta cuando por fin le digo que lo quiero? No me creyó y me dijo que de mí no había recibido nada, que después las pocas veces que nos habíamos visto y habíamos estado juntos, se había marchado a su casa vacío.

Carla la interrumpe bruscamente y enfadada le dice:

¿Vacío? ¿A qué te refieres con eso? ¡Dime que lo que me cuentas no es cierto!

Lo es– repite Elena desconsolada mientras intenta recuperar el aliento, pues las lágrimas casi no la dejan respirar.

¡Ah no!– Refunfuña Carla, –¡eso sí que no!, ¿dime ahora mismo, quien es el desgraciado que fue capaz de decirte semejante y bárbara crueldad? Anda dime quien es, para yo decirle unas cuantas verdades a la cara

Carla déjalo así–  responde Elena, –no quiero pensar más en sus palabras porque las llevo clavadas en lo más profundo de mi alma y recordarlo las hace penetrar aún más-

-¡Acabáramos!–  Vuelve a repetir cada vez más y más enojada Carla, -de eso ni hablar, ¿me oyes?

¡Dime quien es ahora mismo!, ¡pero ya!, para decirle alto y claro:

“Óyeme bien insensato, ¿Quien te crees que eres para decirle a mi mejor amiga que lo que te dejó es vacío? ¿Sus besos, sus caricias, sus atenciones y su sinceridad, te dejaron vacío? ¿Pero tú qué clase de persona eres? ¿No te dieron cariño de pequeño o que?

Porque óyeme bien despiadado ser de otra dimensión, podría aceptar que le hubieses dicho, que no te gustaba, o que tus sentimientos no eran los mismos que los de ella, incluso que te caía mal, que estaba loca, que era insoportable, que te agobiaba el que ella sí te quisiera, que no tenía las cosas claras, ¿pero y quién las tiene? y podrías haber dicho muchísimas cosas más pero…

¿Vacío?

¿Vacío?

¿Vacío?

¿Qué clase de persona es capaz de decirle a otra que lo que recibió de ella es vacío?

¡Eso no se hace! ¡Eso no se le dice ni a tu peor enemigo!  ¡Eso es maldad gratuita! ¡Eso es ser muy cruel!

Carla daba vueltas por la habitación y por más que Elena le pedía que lo dejara, que se olvidara, ninguna de las palabras de Elena era suficiente para calmar a la encolerizada Carla, que se para y pregunta en voz alta:

¿No será que el que está vacío y carente de todo sentimiento eres tú?

¡Para ya! – le grita Elena, –él estaba enfadado por mis palabras, no me entendió

Y Carla sin salir de su asombro e indignación  exclama:

¿Cómo dices Elena?

¿Y encima aún lo defiendes después de lo que te ha hecho?

¡No me lo puedo creer¡

Querida amiga mía, yo que te quiero y te conozco desde que éramos esas  niñas pequeñas que juntas siempre íbamos a la escuela y que a diferencia de ti que todo lo piensas, que todo lo meditas, yo que a diferencia de ti vivo la vida como si hoy fuese mi último día en ella, tengo la convicción de que hay cosas que por muy enfadado que uno esté con otra persona, jamás se deberían decir. Ni siquiera se deberían pensar.

¿Qué daño tan grande pudiste hacerle tú a él para que te dijera esas crueles y horribles palabras?

No lo entiendo, y  ¿sabes que?

Hoy lo siento muchísimo por ti, porque en tus ojos lo que estoy viendo es que…Tú, tú mi dulce niña, tú aún lo quieres…-

Y Carla ya no dijo nada más y abrazó fuertemente a Elena contra su pecho y juntas lloraron hasta que se hizo de noche.

Y en esto llegó Alfredo…


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4 responses

29 08 2009
pili"cuchillita"

Ayyyy no me dejes así, que estaba muy interesante la historia, cuenta cuenta que paso cuando vino Alfredo…bueno ya me enteraré, esto es igual que cuando ves una serie que te gusta y te lo dejan en lo más emocionante para la proxima semana….¿no será que Alfredo era con él que estuvo su amiga no? noooo, XD! que intriga….
Un besazo!!!

29 08 2009
yomisma77

Hola Pili!!!!!!!!🙂

La intriga forma parte de la vida… no puedo desvelar el final, porque aún no lo tengo…😉

Pero esa opción que comentas….muy buena tu intuición…. pero todo se andará….

Besos!!!!🙂

29 08 2009
pili"cuchillita"

Por cierto me gusta tu cambio de look en el blog! se te ha quedado genial!

29 08 2009
yomisma77

Gracias wapa!!! aún estoy con alguna que otra reformilla, buscando alguna imagen para intercalar entre tanta letra naranja😉

Besos!!!!!🙂

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